Historia de la Hermandad

 

               

Esta Fervorosa Hermandad fue fundada en el siglo XVII, Según fray Pedro de San Cecilio que en sus Anales del Orden de Descalzos de N. S. de la Merced, editados en 1669, nos dice “que habrá poco más de veinte años la fundaron en este convento”. Generalmente, sin embargo, se acepta como más probable la fecha de 1644, que entra dentro de los márgenes propuestos por fray Pedro, habida cuenta de que debieron transcurrir algunos años entre la redacción de los Anales y su publicación.

                Tres son, hasta el momento, las fuentes documentales que nos hablan sobre los orígenes y el devenir de esta Hermandad, a saber: los ya mencionados Anales del Orden de Descalzos de N. S. de la Merced, de fray Pedro de San Cecilio, de 1699; el Protocolo del Colegio de la Santa Veracruz, de Mercedarios Descalzos de esta Villa, de 1688, y el Libro de Cuentas de la Hermandad, de 1718 a 1744.

                Ateniéndonos a lo contenido en el Protocolo del Colegio de la Santa Veracruz, el 24 de febrero de 1646, dio este convento (licencia) a los hermanos de Jesús Nazareno para labrar una capilla, que es la que está al lado del Evangelio, inmediata al púlpito fuera de la capilla mayor, con obligación que hicieron de labrarlo a su costa, por precio y cuantía de 400 reales de vellón, y con cargo de labrar bóveda para su entierro”.

                Respecto a la fundación de la Cofradía, refiere fray Pedro de San Cecilio en sus Anales lo siguiente: Inmediata al pilar que del crucero la divide (a la iglesia) por la parte del Evangelio hay una capilla, labrada desde sus cimientos por los hermanos de la cofradía de Jesús Nazareno, que habrá poco más de veinte años la fundaron en este convento el Alférez Lope Díaz siendo este primer Prioste, y Felipe Sánchez primer Mayordomo, con otros vecinos de lo muy bueno de esta Villa, alentados todos con el fervor de  las exhortaciones del padre fray Francisco de San Anselmo, Predicador de mucho espíritu y moción, natural e hijo de nuestro convento de San José de Sevilla.

                Hace su procesión esta Cofradía el Viernes Santo por la mañana, saliendo del convento hasta el Calvario, donde sus Oficiales tiene comenzada a labrar una ermita en que se remata la Vía que llaman Sagrada, con Cruces a trechos en lugares y sitios convenientes, según la tradición que de esto tiene la Iglesia, en piadosa remembranza de los pasos y sucesos del Redentor del mundo desde que salió de casa de Pilatos con su Cruz a cuestas, hasta que fue depuesto de ella por José y Nicodemo para darle sepultura.

                Después que esta Cofradía se instituyó, no ha pasado año en que sus Mayordomos y Priostes dejen de hacer alguna cosa señalada en su alimento, y con esto ha llegado a muy alto punto de reputación. La capilla susodicha está muy bien acabada: tiene su retablo de madera dorado, y en sus nichos las imágenes de Cristo con su Cruz a cuestas y las demás convenientes a la representación de aquel paso, todas ellas decentemente vestidas; una lámpara de plata y los estandartes e insignias necesarias, en que se ha mantenido el buen celo y fiel administración de los que han cuidado de fomentar esta memoria.”

                De todos aquellos enseres se da puntual razón en el Libro de Cuentas, del que puede asimismo colegirse en parte la composición del desfile procesional en aquel tiempo, a tenor de las insignias que, según dicho Libro, se sacaban a subasta anualmente, a saber: campanilla, manguilla, trompetas, tazas, guión principal, senatus, la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, palio, inri, lanza, banasto, la imagen de Nuestra Señora de la Soledad, la Santa Mujer Verónica, y San Juan Evangelista. Nada se dice, pues, en esta época, del Cirineo que hoy acompaña al Señor en su desfile procesional.

    En cuanto al retablo, se conoce una descripción tardía, procedente del inventario número 5 de bienes del convento redactado a raíz de la Desamortización de 1835, cuyo texto es el siguiente: otro altar perteneciente a la hermandad de Jesús, con retablo de pino pintado, un nicho con cristal y la efigie de Jesús Nazareno con túnica de terciopelo morado bordada de oro, y a los lados San Juan, con vestido verde y capa encarnada de seda, y la Virgen con manto de terciopelo viejo y galón de plata falso, todas tres efigies de candelero, la corona y las potencias de Jesús de plata y la diadema de San Juan y lámpara mediana del mismo metal”.

 

      

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